Amor sin intercambios

¡Por fin!  Después de casi un año (sin exageración) poniéndome excusas y debatiendo en mi mente si debería de comenzar un blog o no decidí tomar el riesgo. El que me conoce sabe lo muy inquieta y extrovertida que soy y quizás pienses que esta decisión debió de tomarme segundos pero realmente cuando se trata de compartir mis pensamientos soy un poco reservada. 

Así que se me prendió el bombillito y pensé que la  mejor manera de vencer el miedo de decir lo que siento y al mismo tiempo compartir mis victorias, derrotas y todo lo que he podido vivir es a través de un Blog personal.  Pues, ¡Bienvenidos seas!  y antes de que continues leyendo el resto de mi primer post quiero agradecerte por tomar un rato de tu tiempo y pasarte por aquí. 

En mi corta edad he podido ver las maravillas de Dios, desde la sonrisa de un niño que fue sanado de alguna enfermedad crónica hasta las combinaciones armoniosas del cielo desde un avión. He visto desde lo más complicado hasta lo más simple de la vida y he llegado a la conclución de que muchas veces el ser humano pasa por alto la majestad infinita de Dios.

Mejor dicho, yo era la que pasaba por alto estas cosas.

Actualmente estoy viviendo una de las aventuras más emocionantes de mi vida. Dios me ha permitido vivir y alcanzar mis sueños de estudiar en otro país, ir de misiones a otras culturas y tener el privilegio de conocer a un gran joven con la cual tendré la bendición de formar una familia, todo esto en un período de 2 años. No todo ha sido fácil pero tengo la certeza de que en este camino no estoy sola. A veces siento que estoy durmiendo, que todo es un sueño y tengo que confesarte que no he sido la hija más obediente que Él ha tenido, pero algo Dios vio en mi, algo tan especial que sobrepasó mis condiciones humanas, dudas y el tan famoso  yo no lo merezco.

Así es el amor inmerecido de Dios que gratuitamente nos brinda. Antes pensaba que necesitaba hacer mucho para que Dios así mismo me amará. Sin embargo,  esa forma de pensar causó que mis primeros días de creyente fueran miserables, siempre estando decepcionada de mi misma y muchas veces trate de darme por vencida ya que con mis propias fuerzas no podía.

Hasta que Dios me acordó de aquella muerte en la cruz del Calvario y de su amor por mi.

Fue un amor sin intercambios,

TE AMO porque te amo, daría mi vida por ti y sin recibir nada a cambio.

Sin embargo, el perfecto intercambio fue este:

  • Mi pecado por su perdón
  • Mi debilidad por su fuerza
  • Mi tristeza por su alegría

Tener el tipo de mentalidad que yo tenía es muy peligroso, este podría llevarte a un de depresión o decaimiento, cuando al Dios a la cual le servimos es un Dios de alegría y fuerza. Mis dones y talentos estaban estancados por este tipo de mentalidad religiosa. Ya que me sentía que era demasiado imperfecta para servir a un Dios tan perfecto pero es allí cuando la gracia de Dios tomó su lugar, Él tomó mis imperfecciones he hizo con ellas melodias de reconciliación y amor. Cuando sientas que es  imposible amar y servir a Dios recuerda que Él te amo primero y envió a su hijo Jesús para amarte sin intercambios. Cuando entiendas la magnitud de su amor, cambiará tu forma de pensar y actuar. Su gracia y su amor se encargarán de transformar aquello que necesite ser transformado y de la misma manera causará que tu corazón y mente esten protegidos con el entendimiento de su infinito amor.


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